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Ir a la piscina con tu bebé: ¿Cómo hacer que lo pase bien?

Después del descubrimiento del agua, a los bebés generalmente les gusta divertirse mucho en ella. Si deseas que tu hijo conozca los placeres de la natación, puedes llevarlo a la piscina una vez que su registro de vacunación esté actualizado. Sin embargo, ten cuidado de cuidarlo bien para que disfrute de la piscina. A continuación, te ofrecemos algunos consejos que te serán de gran ayuda.

Organiza tu salida a la piscina con tu bebé

Llevar al bebé a la piscina debe ser una salida preparada. No hay necesidad de ir por capricho porque probablemente no disfrutarán el momento. A continuación, te indicamos cómo prepararte para tu viaje a la piscina con tu bebé:

Elige la piscina

Tómate el tiempo para informarte sobre la piscina donde quieres llevar al bebé si no lo sabes. Identificar vestuarios y lugares para cambiarse y comprobar que exista una piscina infantil.

Prepara una bolsa de piscina para bebés adecuada

Haz una bolsa de piscina para bebé con todo lo que necesitas. Piensa en el equipo para nadar en sí, pero también para cambiarlo, alimentarlo, lavarlo y secarlo. Se sabe que la piscina da hambre, así que no olvides llevar un refrigerio para bebés.

Un último punto importante: infórmate sobre las horas punta. Favorece los momentos en los que hay menos gente para tener más tranquilidad mientras están en el agua.

Acompaña al bebé en el agua procediendo paso a paso

Una vez que tu bebé esté listo para ir y descubrir los placeres del agua en la piscina, hazlo paso a paso. Es importante que acompañes al bebé en estos primeros momentos de descubrimiento del agua para ayudarlo a familiarizarse con este nuevo entorno.

La primera vez que vayas a la piscina con tu bebé, empieza por remojar sus pies en la piscina infantil. Deja que descubra el agua y le salpique, dale pequeños juguetes para que se divierta con el agua. Cuando sientas que el bebé tiene confianza, puedes sumergirlo un poco. Asegúrate de hacerlo poco a poco para que se sienta seguro.

Recuerda en todos los casos que nunca debes obligar al bebé a entrar al agua para no asustarlo. Dale tiempo: llegará un día en el que te mostrará sus ganas de meterse en el agua.

Señales para reconocer que el bebé tiene frio en la piscina

En la piscina, un bebé se enfría mucho más rápido que un niño grande o un adulto. Siempre debes asegurarte de que no tenga frío. Hay varios signos que puedes notar cuando tu bebé tiene hipotermia:

  • El bebé tiene la piel de gallina
  • El bebé está temblando o castañeteando los dientes
  • El bebé tiene la piel fría
  • El bebé tiene labios azulados o morados

Si el bebé está temblando, no esperes para sacarlo del agua. Tómalo en tus brazos y caliéntalo sosteniéndolo contra ti. También cúbrelo con una toalla, sécalo con palmaditas y dale un pequeño bocadillo para animarlo.

Consejos para divertirse en el agua

En la piscina y una vez con confianza, el bebé comienza a jugar con el agua. Lleva contigo algunos juguetes que él también pueda tener en su baño. Por ejemplo, puedes obsequiarle una pequeña regadera de plástico con la que verterá el agua. A medida que crece, puedes enseñarle a hacer tabla, un ejercicio ideal para que se sienta más cómodo en el agua.

También puede divertirse con una colchoneta flotante o ponerse pequeñas aletas, que también son ideales para ayudarlo a patalear con más facilidad. Recuerda que no debes imponer nada a tu hijo: es él quien debe decidir con qué divertirse.

Para permitir que el bebé descubra los placeres del agua en una piscina, puedes llevarlo a las sesiones de natación para bebés. Permiten que tu pequeño se familiarice con el agua a través de pequeños ejercicios que realizan juntos, bajo la supervisión de profesionales. Esta es una solución si, por ejemplo, tu hijo todavía parece no disfrutar del agua después de varios viajes a la piscina.

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