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Desarrollo de la personalidad del bebé

Los bebés van formando su personalidad en los primeros años de vida, aunque el carácter del bebé influye mucho en este proceso no se debe ignorar los factores de relevancia como la educación y las experiencias adquiridas.

La personalidad del pequeño se inicia desde que empieza a tener conciencia de que es autónomo, es distinto a los padres, esto suele pasar alrededor de los ocho meses de edad, y mientras vaya viviendo experiencia y explorando el mundo, su sentido del ser se va acrecentando y su personalidad se afianza.

Desarrollo de la personalidad del bebé

Alrededor de los tres años, los niños entran una fase de rebeldía, esto es un proceso normal, ya que empieza a darse cuenta de que es una persona independiente de otros, y de las distintas situaciones que va viviendo de acuerdo al entorno en el cual va creciendo.

Es deducible, que es el periodo en el que es necesario ratificar si autonomía, sin embargo, es aun pequeño para tener un control sobre sus emociones, esto le origina diversidad de conflicto y rebeldía hacia sus padres.

A los 3-4 años ya puede diferenciar su físico, es decir, sabe si es de piel morena o rubia, en cuando a su personalidad tiene conocimientos de algunas características de su personalidad, de la relación con las demás personas y sus facultades.

Otro descubrimiento importante es su sexo, distinguir si es masculino o femenino y entiende sus discrepancias, es una edad que empieza a preferir relacionarse con niños de su mismo género. También puede distinguir, en cómo debe comportarse en privado y en público, en otras palabras, cuando está en casa o cuando se encuentra en la calle.

Ya a los 4 años se identifica como un sujeto íntegro y entiende que es juzgado de acuerdo a sus comportamientos y las consecuencias de sus actos. Es una edad cuando los padres ya puede denotar la personalidad del niño y su carácter, sin embargo, dependiendo al entorno en el que se desenvuelva irá variando algunos aspectos, en particular cuando entra en el periodo de adolescencia.

Por  consiguiente, mientras más edad tenga va a ir madurando y puliendo otros aspectos de su personalidad que sean más conflictivos. No se puede estar completamente seguro que el carácter del niño de cuatro años sea el mismo cuando sea más grande pero si se puede detectar ciertos rasgos significativos, lo que es  para los padres un adelanto fundamental y dependiendo como este se da a conocer, se debe ir adaptando al proceso educativo, las normas a seguir, los juegos que se deben implementar a su forma de ser.

¿Qué deben los padres saber?

 Para que la  personalidad del niño se desarrolle con libertad, y no coartarla, se deben considerar ciertos aspectos de relevancia de su crianza, entre ellos tenemos:

  • No debes calificarlo.
  • Nunca uses los roles tradicionales y los tópicos y géneros.
  • Las reacciones ante el comportamiento del niño se deben cuidar.
  • No hacer comparaciones entre tus hijos en caso de tenerlo, o con otros niños.
  • Si tienes varios hijos, dale la misma oportunidad por igual.
  • Anímalos en tener confianza en sí mismo y en sus gustos.
  • Y sobre todo apóyalos en todo, siempre y cuando sea para su bienestar

Actualmente, cuando nos referimos a la personalidad, estamos tratando un grupo de características mentales de la persona, lo cual define su modelo: emocional, cognitivo, de comportamiento, así también como los hábitos y actitudes, los cuales a lo largo del tiempo, se mantienen estables sin ningún cambio drástico.

Cuando la formación de un individuo se está estructurando, no se trata de un hecho exactamente, que depende de un factor en particular, sino que es un proceso inacabable, manifestando un proceso evolutivo a lo largo de la vida de la persona, sin embargo, los primeros 6 años de vida, son decisivos para la estructura y su subsiguiente desarrollo.

Factores que influyen en la formación de la personalidad del niño

Se puede decir, que en el desarrollo de la personalidad del niño existe una serie de factores, pero debemos tener en cuenta los siguientes:

La herencia

Esta es la parte más firme que no se puede  modificar en una persona, ya que se trata de los aspectos genéticos de la personalidad.

El ambiente

Aquí podemos encontrar todos los aspectos sensitivos y emocionales del individuo, la manera de interpretar los acontecimientos, la experiencia que vive, a eso sumamos el contexto cultural, educativo y social que lo rodea. Ahora bien, dentro del ámbito del ambiente se pueden destacar los siguientes factores:

  • Las creencias y valores: Los valores se trasmiten mediante los padres de generación en generación y conforman las normas y reglas que estructuraran su comportamiento, las cuales son elementales en el proceso de la personalidad del niño.
  • Las experiencias afectivas: todas las personas inclusive dentro del mismo núcleo familiar, experimentan los sucesos de diferentes maneras, esto depende de la interpretación que dicho individuo hace de los mismos, es por eso que se ven casos de hermanos que viven las mismos acontecimientos y lo interpretan y asimilan de distintas formas, resaltando que, determinadas experiencias pueden afectar a un niño más que al otro.
  • El vínculo del apego: Viene siendo las interacciones que crean los padres con los hijos en las primeras etapas de su desarrollo; cuando este es aún un ser dependiente y carece de seguridad emocional para el subsiguiente desarrollo de sus respectivas emociones. La vinculación afectiva generada en los primeros meses de vida del bebé es influyente en su personalidad.
  • La socialización: viene siendo las destrezas que se desarrollan en las primeras etapas de nuestra vida, para poder relacionarnos con los demás, desde distintas circunstancias.

Ahora bien, hemos mencionado los factores que intervienen en el desarrollo de la personalidad del bebé, por lo que parte de ella, todo depende de los valores que le incrementemos al pequeño; por tal motivo, tenemos la responsabilidad en nuestras manos, crear individuos para bien y que encajen de buena manera en la sociedad. De lo contrario, si dejamos a los niños a la deriva, absorberán de otros entornos comportamientos inadecuados, que serán parte de su ser, y no conviene que eso pase. Necesitamos más individuos que influyan buenos valores a la sociedad.

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