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¿Cuándo debería preocuparme por la diarrea de mi bebé?

La diarrea en un recién nacido, un bebé o un niño mayor es un síntoma que a menudo indica un problema, no solo abdominal. La diarrea frecuente es una señal de que algo está sucediendo en el cuerpo de nuestro bebé que requiere un diagnóstico en profundidad.

Las causas de la diarrea dependen de su especificidad: otros factores causan diarrea aguda, otros crónica. Siendo de suma importancia el saber cómo tratarla:

Diarrea en niños: ¿cómo reconocerla?

El número fisiológico de deposiciones varía y depende de la edad del niño o de la forma en que se alimenta. Las claves para diagnosticar la diarrea en los niños son: cambio en la frecuencia de las deposiciones y la consistencia de las heces.

Podemos hablar de diarrea cuando hay un aumento en la frecuencia de las deposiciones durante el día en comparación con la frecuencia anterior (generalmente 3 o más deposiciones al día) o / y cuando la consistencia de las deposiciones cambia a una más suelta.

Diarrea: causas

La diarrea es un síntoma, no una causa o enfermedad. Su presencia indica un problema de salud que puede estar o no localizado en la barriga del bebé. Hay dos tipos de diarrea: aguda y crónica. La diarrea aguda no dura más de 2 semanas. Es repentina y con mayor frecuencia se asocia con una infección viral o bacteriana. Sus efectos más peligrosos pueden ser la deshidratación y las alteraciones de los electrolitos.

Causas de la diarrea aguda:

  • inección bacteriana (por ejemplo, con Salmonella)
  • infección viral (por ejemplo, rotavirus)
  • parásitos gastrointestinales
  • Infección general (resfriados, gripe, inflamación del tracto respiratorio).

La diarrea crónica dura más de 2 semanas y puede continuar hasta que se diagnostique la causa subyacente. Un efecto secundario grave de este tipo de diarrea en los niños es la desnutrición y las deficiencias de nutrientes y vitaminas asociadas.

Causas de la diarrea crónica:

intolerancia a los carbohidratos (lactosa de la leche, fructosa de frutas o sorbitol – edulcorante de alimentos)

  • alergias alimentarias (por ejemplo, a la proteína de la leche de vaca)
  • infecciones posteriores a la infección o posteriores a los antibióticos
  • dentición
  • síndrome del intestino irritable
  • trastorno de la motilidad gastrointestinal
  • trastornos inmunes
  • estrés
  • ciertas enfermedades (enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, glándula tiroides hiperactiva)

Dieta para la diarrea

En el caso de la diarrea crónica, es necesaria la visita al pediatra, así como a un especialista que, en base a las pruebas, realizará un diagnóstico adecuado y recomendará el mejor tratamiento para la enfermedad de base. La causa más común de diarrea crónica es la alergia o intolerancia a los alimentos.

En esta situación, la madre que amamanta debe cambiar su dieta para que no haya ningún componente alergénico en la dieta.

En los bebés alimentados con leche de fórmula, se selecciona la mejor leche para sus necesidades. Y en los niños mayores, se elimina del menú un alérgeno o un componente dietético intolerante.

No existe una forma especial de alimentar a tu bebé durante o después de una diarrea severa. En el caso de diarrea aguda en niños, se recomienda rehidratar y seguir alimentando como de costumbre.

Si estás amamantando a tu bebé, no importa cómo lo rehidrates, continúa con este método. Para los bebés que son alimentados con fórmula, continúa dándoles fórmula como de costumbre. La única excepción son las situaciones en las que hay una deshidratación significativa.

Luego, se debe hidratar al bebé con líquidos especiales, por ejemplo, líquido con múltiples electrolitos, disponibles en la farmacia. Y volver al patrón de alimentación que se practicaba antes del episodio de diarrea. Los niños mayores deben seguir la misma dieta que antes de la aparición de la diarrea.

Un recién nacido, lactante o niño con diarrea aguda debe recibir la misma nutrición que antes de la aparición de la diarrea. Independientemente del tipo de alimentación (lactancia materna o leche de fórmula), el bebé no debe pasar hambre.

Síntomas de la deshidratación del bebé:

  • aumento de la sed
  • disminución de la diuresis (micción escasa o poco frecuente)
  • pérdida de peso
  • membranas mucosas secas
  • piel seca (pérdida de elasticidad)
  • globos oculares hundidos

Si estos síntomas ocurren en tu hijo, consulta a un médico. Un ligero grado de deshidratación se puede tratar en casa con líquidos de riego especiales; pero la deshidratación severa requiere la consulta con un especialista y, a veces, incluso la hospitalización del niño.

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